Llamamiento a la libertad

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Índice del artículo

Estimados amigos, no obstante que en la parte teórica de la obra, El Poder un símbolo patrio. Clave de la identidad e integridad, se analiza con amplitud el significado, sentido y alcances que conlleva la libertad; sin embargo, es conveniente realizar una praxis filosófica de una meditación sobre la libertad, cuya lectura motive a una reflexión sobre el uso útil de la libertad para la vida cotidiana, mediante el desarrollo de las preguntas ¿qué es ser libre?, ¿porqué y para qué ser libre? y ¿cómo ser libres? que se presenta a continuación.

REFLEXIONES EN TORNO A LA LIBERTAD

En la época de la modernidad con el surgimiento de pueblos libres los símbolos nacionales, como son los himnos patrios, fueron dados, básicamente como una representación viva y latente de una práctica de libertad y amor a la Patria; en este sentido para coadyuvar a mantener latente esta hazaña es preciso tener presente una concepción consistente y apropiada de la libertad. Para este propósito, en el desarrollo de la Meditación Hermenéutica, efectuada en la tercera Sección de la primera parte de la obra El Poder de un Símbolo Patrio. Clave de la Identidad e Integridad nos ocupamos con relativa amplitud sobre la libertad; pero como la libertad usualmente está relacionada a la dinámica del hombre, ello exige de una practica permanente y singular de reflexión, a fin de fortalecer nuestra concepción de libertad en torno a las preguntas siguientes: ¿Qué es ser libre?; ¿Por qué y para qué ser libre? y ¿Cómo ser libre?

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a.- En relación a ¿Qué es ser Libre?

Ser libre es la capacidad de saber elegir y conducirse en la vida; pero si la concepción de libertad no es cultivada adecuadamente en los sentimientos, en las voliciones y en el pensamiento como fuente de vida activa y fructífera, por y para el bien; entonces, la libertad será frágil y el hombre puede ser esclavo de sus pasiones y vil juguete de los tiranos.

De acuerdo a la libertad normativa, es la voluntad de uno mismo dirigida hacia un fin, dentro de los límites de la ética y los valores que exige una libertad responsable, puesto que no hay libertad absoluta. Una forma de observar el grado de libertad de una persona es por su capacidad de elección y decisión, que incluye sus ideas o pensamiento y sus actos. Al respecto, cabe citar a Arthur Schopenhauer quien sostiene, en torno al ser libre: “Entiéndase pues, por libre la condición de todo ser que se mueve por su voluntad sola y que obra únicamente conforme a ésta...” lo que confirma que el factor voluntad es determinante en el uso de la libertad, llevados por el sentimiento y el pensamiento. Respecto a la citada frase de Schopenhauer, es importante acotar la advertencia que el reconocido científico Albert Einstein hace en relación a la voluntad, en su aforismo: ”Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad” Es decir, la voluntad es un elemento vital de la libertad, lo que sugiere que para vivir plenamente es necesario saber forjar la voluntad.

"La libertad actúa en tres dimensiones: Biológica o física, Social y Espiritual o mental"

La libertad es una facultad o poder creador consubstancial al hombre; sin embargo, en determinadas circunstancias, cuando sentimos que no la poseemos, pretendemos alcanzarla. La libertad puede ser un medio o un fin; lo primero, cuando nos valemos de ella para alcanzar una meta, y lo segundo, cuando nos encontramos en una prisión o en una situación de esclavitud. De este modo, apreciamos el carácter relativo de la libertad, lo que nos lleva a concebir que la libertad no es absoluta, porque la libertad se encausa en los sentimientos, las voliciones y los pensamientos.

La libertad como energía creadora por su naturaleza, constituye básicamente, un valor esencial para el desarrollo individual y/o colectivo que radica en el poder creador; sin embargo, ella no se logra únicamente con la idea o el deseo de ser libre, sino que es necesario hacer algo para merecerla, como la ejecución de una o más acciones a fin de lograr lo que uno desea o quiere, proceso en el cual la voluntad y el pensamiento juegan un rol importante.

De otro lado, cabe precisar que la libertad actúa en tres dimensiones: Biológica o física, Social y Espiritual o mental:

La dimensión física

Está dirigida al estado individual de libertad que significa estar físicamente libre en el espacio o el tiempo, como el moverse de un lugar a otro sin limitaciones que la opriman.

La libertad en la dimensión social

Se expresa en la relación colectiva entre individuos y/o sociedades, que implica un estado de interdependencia, sea social, económica, política o cultural.

La libertad en la dimensión espiritual o mental

Se expresa en el pensamiento o en la capacidad creativa del hombre, en forma independiente así como en su conducta sólo sujeta a su moral, valores y principios; por ello es importante no sólo saber pensar sino también saber ejecutar los pensamientos con responsabilidad.

El filósofo Arthur Schopenhauer en su obra titulada La Libertad, considera tres géneros de libertad: la libertad física, la libertad intelectual y la libertad moral, óptica que no se encuentra lejos del punto de vista precedentemente señalado.

Libertad es elegir entre varias opciones sin presiones la que más convenga a uno. Es plantearse: ¿qué tipo de persona escoge ser uno, constante o inconstante?, ¿reflexivo o irreflexivo?; ¿alegre o pesimista?; ¿dueño de la voluntad de uno mismo o la de otros? ¿Independiente o dependiente?

Del mismo modo, dado que la libertad tiene dos sentidos: como medio y como fin, ella es relativa; es decir, no es absoluta. Sobre este particular, es conveniente preguntarse cada cierto tiempo ¿Qué aspectos limitan la libertad? Muchas personas creen que la libertad se limita con el acto de obedecer a alguien, el tener que sujetarse a un horario de trabajo o de clases, el tener que reprimir sus impulsos y deseos, porque aquello está prohibido o alguien se lo impide; formas de pensar o actuar que corresponden a una visión muy superficial. Lo que en sí limita la libertad personal, es el ignorar y no ser consciente que uno mismo es el que afirma o reprime su libertad. Si uno no sabe o no tiene la información necesaria o básica para tomar decisiones acertadas, quizá decidirá sus actos de modo apresurado o irracional, al azar, a lo que salga. No saber, es lo que se llama ignorancia, que es la principal limitante de la libertad, ésta limitante es mucho más grave en el accionar de la política. Por ello, saber cómo es la vida, informarse y formarse una personalidad propia, es un gran modo de ser libre, así como actuar con realismo.


b.- ¿Por qué y para qué ser libre?
La vida de cualquier ser animado en particular la del hombre, ineludiblemente se encuentra sujeta al principio de conservación, para ello requiere salir de su espacio en libertad en busca de medios de vida; pero dado que la naturaleza humana está constituida por tres elementos: biológico, social y espiritual, requiere satisfacer no sólo un hambre temporal de supervivencia, sino también satisfacer otras necesidades sociales y espirituales, y tal condición no puede enmarcarse en actos simples de supervivencia, cual si fuera sólo un animal del mundo natural, sino que necesita el uso de un tipo de libertad racional consciente y responsable; es decir, el hombre requiere ser libre para alcanzar su realización como individuo o como sociedad; he aquí la gran importancia de tener conciencia del por qué y para qué ser libres, de los cuales pareciera que los pueblos subdesarrollados aún no tienen conciencia. Por eso, de hoy en adelante es preciso tener en cuenta la necesidad de ser libres; claro está, si acaso uno quiere tener autodominio y liberarse de su ego y malos hábitos como primer paso para alcanzar su propia realización.

"La intención más importante de la creación de un Himno Patrio, en toda Nación, es motivar a su comunidad"

El hombre a diferencia de otros seres vivientes, requiere no sólo de una seguridad física para protegerse de los agentes de la naturaleza: sol, frío, lluvia u otros; sino también requiere, de una seguridad social que comprenda la salud, vivienda, educación, trabajo, etc.; en el plano espiritual necesita un sistema espiritual, tal como una religión, mito, creencia o ideología etc., necesidades que hacen que el hombre requiera vivir en libertad para lograr tales seguridades. Entonces, hay razones por la cual debemos ser libres, para vivir una vida plena, teniendo presente que la libertad no es una simplemente condición dada, sino que es menester saberla cuidar, defender y alimentar, ya que sólo en estado libre podemos emprender nuestro autodesarrollo, de conformidad con la Teoría Helicoidal y del principio de conservación, referidos en la parte teórica del libro EL poder de un Símbolo patrio. Clave de la Identidad e integridad, para de esta manera poder forjar nuestro propio destino.

Del mismo modo, hay otras razones por las cuales se requiere ser libres, porque la libertad facilita el desenvolvimiento del hombre, fortalece su voluntad, así como ayuda a desarrollar una personalidad propia y adecuada en el curso de su desarrollo, tanto a nivel individual como colectivo, por ello es menester cuidarla, preservarla y defenderla y no incurrir en libertinaje, el mismo que consiste en el abuso de la libertad individual en detrimento de la libertad colectiva, siendo conveniente recordar aquí, que los derechos de uno terminan donde comienzan los derechos del otro. En este sentido, es conveniente también plantearnos las siguientes interrogantes:

¿Cómo medir el grado de libertinaje cometido para saber la incidencia negativa en la colectividad?;
¿Cómo reconocer o asumir la responsabilidad de nuestros actos teniendo en cuenta que somos dueños de los mismos? ¿Se preserva la libertad con la responsabilidad?,
¿Se aniquila la libertad con la irresponsabilidad?,
¿La elección más acertada de mis actos me hace más libre?,
¿Cuanto más errores cometo, soy menos libre?

Es importante que las respuestas a dichas preguntas, sean desarrolladas por cada uno de nosotros, en relación a la realidad que nos circunda, teniendo en cuenta los conceptos vertidos tanto en la parte teórica de la mencionada obra como en esta práxis. Recordemos siempre que las ataduras y la falta de independencia o limitaciones personales dificultan el logro de nuestros objetivos, por eso, es necesario ser libres para alcanzar nuestras metas, ideales y objetivos.

Al hombre que pretende alcanzar sus propósitos corresponde mejorar su voluntad para superar su autodominio y no ser un títere sujeto a la voluntad de otros, pretensión que debe ser aspiración de todo hombre de bien, por cuanto el hombre no es una cosa u objeto sino un ser libre por naturaleza; sin embargo, dado que la libertad es una condición que hay que saber vivir y sentir antes de disponer de ella irresponsablemente, es necesario cuidarla, defenderla para cultivar una personalidad adecuada.

De otro lado, cabe precisar que la intención más importante de la creación de un Himno Patrio, en toda Nación, es motivar a su comunidad, entre otros fines, hacia una permanente vigilia de la libertad, para cuidarla en todo momento, no sólo en el fragor de una batalla o guerra, sino también, en todos los actos del hombre; toda vez que, no es suficiente haber sido declarados como libres, porque la libertad requiere ser cuidada, defendida y alimentada permanentemente a fin de tomar conciencia que ella es un medio permanente para asegurar la paz y un bienestar social. En este sentido, un himno patrio es un constructo social destinado a mantener latente la conciencia e identidad nacional como elemento de cohesión social de amor y protección a la patria, consecuentemente también la de sus miembros y de todo cuanto le pertenezca a la nación; rindiéndole así un efectivo homenaje a ésta y a la memoria de los que defendieron, y lograron la libertad. En el caso del Perú, la libertad si bien se consiguió política y socialmente; sin embargo, no se consolidó como tal, por descuido y negligencia, básicamente, de sus gobernantes de turno y de los grupos de poder económico, político, militar y religioso a lo que se sumó la indiferencia y falta de autoestima del pueblo que poco bienestar alcanzó con la consecución de su libertad.


c.- ¿Cómo ser libre?

No obstante que la libertad es inherente al hombre es necesario aprender a obtenerla y merecerla, dado que la libertad no se compra en el mercado ni se adquiere sólo con el deseo, aun cuando éste es esencial para su consecución; de otra parte, la libertad constituye un principio o valor sustancial para el accionar consciente del hombre; por lo que es aconsejable premunirse de conceptos y/ o reglas esenciales escritas por el hombre, no sólo sobre la libertad, sino también respecto a su relación con otros valores básicos como la verdad, el amor, la justicia, el trabajo, la honestidad y otros; para luego encaminarnos con seguridad a la ruta elegida.

Asimismo, se debe aprender a escuchar en medio del ruido externo, para confiar en la propia voz interna, como fruto de una autodeterminación basada en la capacidad de fe y seguridad en sí mismo; y también, de ser el caso, fe en la guía de Dios, pues recordemos que Jesús dijo: “sea hecho según tu fe”, mensaje que nos dice que no debemos perder la fe, por lo menos en nosotros mismos, por consiguiente es importante tener fe en que los problemas de nuestro país pueden ser resueltos; pero no necesariamente por una gracia sobrenatural sino por nuestra capacidad y voluntad dirigida a lograr metas conducentes a la solución efectiva de los problemas orientados al bien común.

El hombre a lo largo de su existencia realiza consciente o inconscientemente una diversidad y un sinnúmero de elecciones, proceso en el cual pone en juego su futuro o destino, orientando consciente o inconscientemente su vida en una u otra dirección. Por ello es importante saber elegir nuestras alternativas de decisión, preguntándonos periódicamente, ¿qué estoy haciendo con mi libertad y a dónde me dirijo? a fin de confirmar, reorientar o corregir dicha dirección y hacer que el presente y el futuro sean óptimos. La única manera de ser libre es, saliendo de la “cueva”, del enclaustramiento o del marasmo mental, rompiendo los lazos al que uno sienta estar amarrado o, por medio del conocimiento ayudarnos a detectar si somos esclavos de la ignorancia o del engaño.

Los padres en la educación de sus hijos olvidan poner en práctica aquel mensaje: “enseña a pescar antes que dar pescado”

En el ejercicio de la libertad es vital el conocer nuestras limitaciones, para ello es menester tener una idea de ciertos aspectos que limitan nuestro accionar, como el de “ignorar o no saber” y “ el dejar de ser o no ser” que se enmarcan en la ignorancia y la falta de definición de uno en su existencia respectivamente, ambas limitan la libertad. Por ejemplo, el estar uno confundido en sus problemas y no definirlos o resolverlos, serán factores limitantes en el ejercicio de la libertad y de su autodesarrollo, si no soy laborioso o puntual, solidario u ordenado, no podré rendir en el trabajo, cumplir algunos compromisos, ayudar a otros, etc. “No ser” (desdecirse de lo que uno es) Ejemplo: no tener una identidad nacional, creerse una cosa que no se es, como sucede cuando un mestizo se cree indígena o blanco, circunstancia en la cual, la falta de aceptación a su ser provocara una confusión inevitable que limitará y afectará su libertad, porque nadie puede engañarse a si mismo, cuando se asume una identidad de manera inauténtica.

Las cualidades o los hábitos positivos permiten hacer cosas y potenciar la libertad; en este sentido, es más libre el que combate sus defectos y desarrolla su personalidad. Claro que no es fácil manejar la libertad personal, principalmente en un medio cultural heterogéneo y sin rumbo definido, como ocurre usualmente en los países subdesarrollados; ello implica hacer algo, puesto que nada viene de la nada, lo cual en la cultura Incaica se expresaba en la frase: “ manan imapas hamuncho imamantapas” y en la cultura inglesa “Nothing comes from nothing”, lo que sugiere que “siempre es necesario hacer algo para tener algo” y cada vez que se haga algo, hacerlo lo mejor que se pueda; toda vez que el pan no cae del cielo, sino hay que producirlo, cuyo proceso no siempre es fácil, sino requiere hacer un esfuerzo, puesto que todo demanda un costo, y ello precisa voluntad para vencer todo obstáculo que entorpezca o impida su desarrollo.

Por eso, conviene tener presente de acuerdo a la cultura que tengamos aquella advertencia que la Madre Tierra o Pacha Mama hace en el Coloquio, descrito en el libro El Mito de un Símbolo Patrio, al precisar aquel consejo muy conocido por el hombre de: “ayúdate que Dios te ayudará”, mensaje que sugiere el de no esperar todavía la ayuda de alguien para conseguir un propósito, menos una limosna, porque ésta atenta contra la dignidad humana respecto a su capacidad y cualidades, así como en términos religiosos ofende a Dios, por recurrir al facilismo, desdeñando aquellos dones y virtudes que Él dio al crear al hombre; lo que sugiere que a Dios no se le debe pedir ayuda sino guía.

Uno de los factores de ausencia de una autoayuda en el hombre se debe a que; de un lado, los padres en la educación de sus hijos olvidan poner en práctica aquel mensaje: “enseña a pescar antes que dar pescado” y de otra parte, a que los Gobiernos, básicamente en los países subdesarrollados, prefieren destinar grandes recursos a políticas socio-económicas paternalistas no planificadas y por tiempo indefinido, en lugar de hacerlo planificadamente y por un tiempo limitado y renovable de ser el caso, acompañados de programas alternativos y paralelos de autoayuda, capacitación de autodesarrollo, creación de oportunidades para fomentar o desarrollar fuentes de trabajo productivo, etc. Y así desterrar la esperanza en la ayuda y en la limosna.

En tal sentido, es pertinente tener en cuenta que, “De no ayudarse a sí mismo ni Dios lo ayudará a uno”, frase que constituye una sentencia, basada en el don del libre albedrío, dada al hombre por Dios. Es más, recordemos que Dios está más allá del bien y del mal; no tener en cuenta dicho mensaje en la formación de una sociedad puede generar sentimientos de irresponsabilidad, con la consiguiente formación de una población de esclavos de sus propias limitaciones, por cuanto las dependencias internas o externas que comprometan la dignidad o libertad degeneran la personalidad del hombre.

De otra parte, conservar la vigencia de la libertad implica defender lo que a uno le pertenece o corresponde; básicamente, porque ella es un factor activo no sólo de la sobrevivencia, sino también, de una autoestima personal o colectiva, según el caso; siendo imperativo e importante saber asimilar que el propósito de tal defensa es conseguir o preservar el bienestar individual o social, como derecho. La ejecución de tal propósito conlleva, principalmente, la defensa no sólo de la propiedad material o inmaterial sino sobre todo de la libertad, ya que ella le corresponde al hombre por su propia naturaleza; toda vez que, la libertad es inherente al hombre como precedentemente se indicó; siendo conveniente remarcar que para preservar y mejorar la libertad individual es importante bregar por una independencia mental; es decir, conseguir ser auténtico y no dejarse influenciar por costumbres o hábitos ajenos a sus principios y valores, a fin de no dejarse arrastrar por la alienación y no mellar la independencia mental, sobre todo en esta época en que la cultura de los pueblos menos desarrollados viene siendo disminuida, degenerada y hasta destruida como efecto de la globalización antihumana.

De otro lado, cabe remarcar que, la defensa de la pertenencia está ligada al derecho de la propiedad y ésta al de la libertad con un sentido de dignidad y responsabilidad, razón por la cual es necesario detenernos un poco para reflexionar brevemente, sobre ciertos valores básicos como los señalados anteriormente y su relación con la obtención de algunos bienes, como es el caso de la libertad y la propiedad.

Teniendo en cuenta lo expuesto precedentemente y con el propósito de cuidar, defender y practicar coherentemente la Libertad y así merecerla, es pertinente tener siempre presente, la regla o enunciado siguiente:

Que, la vigencia o fuerza de la libertad está en relación directa a la orientación constructiva que se de a los actos individuales y colectivos, y en relación inversamente proporcional, a la orientación destructiva o negativa que se de a dichos actos.

La inobservancia de tal postulado conlleva al debilitamiento de la vigencia de la libertad con proyección a un retorno de la dependencia y de la esclavitud. Es pertinente por ello, reflexionar sobre la propiedad colectiva que debe fomentarse en los paises subdesarrollados, quienes al parecer están destinados a no tener una libertad económica, debido a que la competencia del mercado mundial es desigual y desleal, a causa de la voracidad de las grandes transnacionales quienes hacen mal uso de la libertad ética; en tal sentido la única vía de formar grandes capitales sociales o colectivos, es formando cooperativas o empresas públicas eficientes y autónomas con accionariado difundido, capaces de competir en el mundo globalizado con lealtad y ética, para ello es necesario que las empresas colectivas, estén acorazadas contra la politiquería y la corrupción.

Finalmente para preservar y fortalecer nuestro espíritu de libertad es necesario tener presente el sentido y significado de la reflexión del hombre libre y su destino de juridá, que se cita en el menu de artículos

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